miércoles, 25 de diciembre de 2013

MUJERES...........hace 50 años y hoy.

 TAREAS, ROLES Y FUNCIONES :


Dependiendo del entorno, (rural, urbano, industrial…) en el que la mujer habitaba, y también del país, desarrollado, en vías de hacerlo, etc….hace 50 años, ( más o menos la década 1959-60), como ahora, la situación y tareas a realizar podían variar aunque seguía moviéndose en una franja estrecha de opciones y elecciones personales libres. Por supuesto sometidas siempre a la supervisión y aprobación masculina, tanto del padre, como del marido, o del profesor, sacerdote….
En España, el control estatal, maridado con el adoctrinamiento religioso, y el escaso desarrollo educativo al que las mujeres habían podido acceder comúnmente, dejaba un margen estrecho de tareas, profesiones y roles a desempeñar.
 En las zonas rurales las abuelas tenían a sus hijos bajo su falda hasta que podían trabajar con ellas en las tareas agrícolas, ganaderas, etc.. combinando el cuidado de ellos, del marido, el campo, los animales, además de hacer algunas de nodrizas cocineras, amas de cría, y proveedoras de servicios o productos en las ciudades más grandes. Además siempre había que ocuparse de asuntos asistenciales, ayudar a familias, cuidado de la iglesia, fiestas patronales y su organización de la caridad y ayuda a necesitados.
 La elaboración de productos artesanales, como cestos, paños, manteles… y/o alimenticios como el embutido, el pan, conservas, pasteles….. pasaba a ser enseñada a las hijas, que debían aprender todo lo que una buena ama de casa y trabajadora del campo necesitaba saber. Su instrucción era mínima, o nula en gran parte, con una tasa de analfabetismo importante en España, de las más altas de Europa, ya que la Ley Moyano, vigente desde 1857,( hasta 1970 ) prácticamente igual, no se dotó  presupuestariamente en su momento para  la formación de las clases populares, y menos las féminas, que con las tareas domésticas, las cuatro reglas y poco más, se consideraba suficientemente instruídas.
 Las hijas iban a la escuela del pueblo, pocos años y después emigraban a la ciudad si podían, o servían en casas de gente más pudiente. Además debían observar la moral, las buenas costumbres, ser discretas, amables y dóciles-complacientes con el marido, complacientes afectiva y sexualmente. Tener hijos, por supuesto, se daba por hecho, sin elección. Las viudas debían salir adelante solas y trabajando ímprobamente, o volver a casarse con un  hombre que las protegiera de las malas lenguas. Pocas lograban tener unos estudios superiores, normalmente de familias burguesas o comerciantes, terratenientes, etc. No era necesario que tuvieran una gran formación. Podían ser maestras, enfermeras, tenderas, taberneras, camareras....
En zonas urbanas, abundaban las chicas del servicio, porteras, taquilleras, peluqueras, loteras, vendedoras, prostitutas, operarias de fábricas textiles, costureras, panaderas, y aunque tenían un poco más de actividad intelectual y cultural, como ir a un cine, teatro, bailes, verbenas, etc.. su buena reputación debía ser preservada, y su principal misión era ser madre de familia, ama de casa servicial-atenta, y administradora-fabricadora de recursos para sacar adelante la familia de manera coherente con lo que se esperaba de la mujer cristiana y decente. Las profesiones de  escritoras, ingenieras, o catedráticas eran un caso de  entre muchos millones, usual y curiosamente de clase media-alta, o de padres con formación elevada y más liberal.
 No tenían vacaciones, el hogar era su responsabilidad 100%, todo el día durante todo el año. No les correspondía conducir los vehículos solas; fumar, bailar, cantar, actuar o, frecuentar un bar o cafetería, por ejemplo, era algo  impensable o susceptible de críticas agresivas o/y ofensivas para ellas, si no era con el amparo de la compañía masculina protectora-fiadora de su voluntad y honra.
Las más afortunadas tenían electrodomésticos para la realización doméstica que interesaba para que pudieran ejercer su trabajo fuera de casa con mayor productividad y entrega.
En general, tanto en el campo como en las zonas más desfavorecidas, o rurales, la jornada de casa y/o tareas de profesión, o de atender tierras, a nimales, hospedaje, negocio familiar, etc… se traducía en horas intensivas, sin derecho a estar enferma o indispuesta, compitiendo siempre entre ellas para ser digna de la consideración social y familiar que no diera lugar  crítica.
Era necesario permiso del marido para todo hasta la reforma de los Códigos Civil y de Comercio de 1975: abrir una cuenta bancaria, firmar un contrato labora, autorización  si era de compraventa, hasta los 23 años, la dependencia era paterna.
La educación, o más bien, la no educación, recibida era para satisfacer  al hombre, la virginidad,  la decencia, el matrimonio para toda la vida y la procreación, el sexo era materia prohibida, oscura y negada para ellas. El Código Penal castigaba duramente a la mujer que cometía adulterio, es decir, mantener relaciones sexuales con otro hombre que no sea el esposo, mientras que en los hombres sólo era delito si se trataba de amancebamiento (querida) dentro del domicilio marital o clara y demostrablemente fuera de ella.

-El artículo 416 del Código Penal castigaba todo lo que facilitase el aborto o impidiese la procreación.
-A finales de 1975 el acceso a la Policía o las Fuerzas Armadas estaba prohibido a las mujeres y la imposibilidad de acceder a cargos de magistrado, juez o fiscal.
Aún en la década de los 70 las menores embarazadas, o rebeldes porque la familia, el padre, así las denunciada, eran recluídas en Patronatos, de supuesta reforma moral, donde eran sometidas a vejaciones, trabajo duro, oración, y reclusión forzada por religiosas que se ocupaban de ellas. En los mundiales de 1982 los famosos llaveros de la mascota oficial “Naranjito” estaban elaborados por mujeres, menores explotadas para contribuir así a la economía.
Con la llegada de la democracia se iguala ante la ley… aunque conviven clichés machista y de mujer como objeto erótico, que se reflejan en el cine de la época. Las mujeres se unen y reclaman, primero los derechos civiles (derogación de la licencia marital, la supresión de leyes con carácter de subordinación de la mujer respecto a los hombres, la patria potestad conjunta, la mayoría de edad a los veintiún años a todos los efectos, la libertad religiosa en los centros públicos y privados); posteriormente los derechos políticos: crear asociaciones, derecho a reunirse, a ejercer la huelga, etc., y por último los derechos laborales y educativos, sexuales, control de natalidad, aborto, ley de divorcio, etc.
 A partir de los 80-90, son más activas política y socialmente,  en el mercado laboral, intelectual, universitario, … se rompe así el tradicional modelo familiar, en el cual la mujer tenía que dedicarse de forma prioritaria a la atención de su familia y que era cosa del hombre trabajar y traer dinero a casa.
Todo ello trae consecuencias, como la delegación del cuidado tradicional de menores, mayores dependientes, discapacitados, tec.. que la mujer ha estado ahorrando a la nación desde tiempo inmemorial, gratuitamente, y sin reconocimiento en la mayoría de los casos. Los cambios en el esquema tradicional familiar, el acceso de la mujer al entorno laboral, la importancia que adquiere la formación para la mujer, la menor incidencia de la religión en las familias españolas) derivan en un descenso de la tasa de natalidad, retraso en la edad de concebir el primer hijo y baja el número de celebraciones de matrimonios. Se necesita conseguir la igualdad en cuanto a salario, acceso a la formación y todo tipo de derechos que eran privilegio del hombre para que a la mujer se le pueda conciliar de forma efectiva su trabajo y obligaciones familiares.

La mujer ha conseguido en la década actual, que las leyes le otorguen los mismos derechos en cuanto a la remuneración y acceso al trabajo (aunque no siempre se cumple) pero los puestos de alta dirección siguen siendo patrimonio mayoritario del hombre (se da más en la empresa privada).También ha conseguido tener los mismos derechos civiles y políticos, educativos, sexuales, control de natalidad, aborto, ley de divorcio….su rol se asemeja más al masculino, aunque a veces también en lo negativo, o asumiendo formas de diversión violentas, machistas, o simplemente destructivas o poco saludables.
Hace 50 años la violencia machista, no existía, se silenciaba y tapaba, hoy se llama de género, el hombre no evolucionado sigue intentando someter y controlar a la mujer, que se rebela, lamentablemente con graves consecuencias para toda la sociedad.
La  formación y educación, el desarrollo profesional es en las mujeres una meta prioritaria hoy y se da la dualidad aun así de la precariedad laboral en comparación con el mundo de los hombres. Si la mujer de los 50, nacía para el matrimonio y la familia, ahora  un buen número de mujeres son madres a los 40 años, no se casan, lo son en solitario o en uniones homosexuales.
El rol, profesión y derechos femeninos no se igualan con el del hombre, aunque  mediante acciones, movilizaciones, y lucha de sensibilización se pretende que suceda.
 La ley Orgánica 3/2007 sobre Igualdad efectiva entre mujeres y hombres, es el último logro nacional en este sentido, pero insuficientemente dotada en cuanto a recursos.
Lo que observo a diario en mi trabajo son compañeras que llegan cansadas a su turno de trabajo, por cuidado de hijos, familiares, por dejar la comida, cenas, etc.. lavadoras, o disfraces para los niños… porque no tienen una asistenta para las tareas domésticas, además se las tilda de menopaúsicas despectivamente en algunos casos, como si lo eligieran. Otras, las menos, cuentan que su marido trabaja y cocina, o va a la compra, o limpia y le ayuda.. Son los menos, todavía poco concienciados de que la casa, tareas, niños, etc.. son comunes. Ellas siguen teniendo una especie de mala conciencia cuando dejan a sus hijos, o su casa, sin atender al 100%, y se pasan minutos al teléfoino dando instrucciones y orientaciones porque “el marido no se entera” o no quiere enterarse del todo.
Seguimos pues con la doble jornada laboral de hace años pero actualizado, con más artículos, electrodomésticos, hipotecas, derechos, ¿hemos avanzado realmente? A veces lo dudo seriamente, incluso añoramos, en una especie de involución,  no tener que salir de casa para trabajar debido a la ansiedad que nos produce, más si como en mi caso, además estudio en la UNED. Siempre hay quien opina que para qué…. a estas alturas.

Queda mucha empresa por realizar en comprensión para entender y practicar, que  somos ante todo mujeres y hombres, ante todo y antes que nada somos personas en evolución.

domingo, 1 de diciembre de 2013

educación social, un derecho y un criterio